Atrapados en nuestra mente

Cuando nos sentimos estresados, deprimidos o con ansiedad podemos  reaccionar intentando eliminar las sensaciones desagradables que los acompañan y hacer cosas que lejos de mejorar nuestra situación la empeoran.

Nuestra mente es una buena aliada para controlar nuestro entorno, pero se puede convertir en nuestro más peligroso enemigo cuando aplicamos esos mismos remedios para controlar nuestras emociones o nuestros pensamientos. Contra más intentamos dejar de pensar o sentir algo, de manera paradójica, más fuerza adquieren.

La vida interna funciona de manera diferente a cómo podemos manejar los acontecimientos externos: al intentar librarnos de los contenidos desagradables conseguimos amplificarlo y enredarnos en el problema.

Los problemas psicológicos requieren estrategias de afrontamiento que a veces son contra-intuitivas. En primer lugar, abandonar la actitud de rumiación y quedarnos en manos de nuestros pensamientos. Ni nuestros pensamientos son la realidad, ni somos nuestros pensamientos. Poder tomar consciencia de todo ello de una manera distanciada que nos permita orientar nuestra acción en dirección a lo que realmente es importante para nosotros. Es el primer paso para re-conectar con la vida que queremos vivir.

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